Cuestiones sobre la Búsqueda IV: Un apunte sobre los maestros

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La parábola de los ciegos, Brueghel el Viejo.

En los primeros tres capítulos de esta serie hemos analizado varios aspectos que diferencian la Búsqueda contemporánea con la Búsqueda Tradicional. Muchos pueden decir, vistas las diferencias, que los tiempos cambian y todo evoluciona. Pero en lo que se refiere a la interioridad humana, no es así en absoluto. Ya bien Ouspensky, en Fragmentos de una enseñanza desconocida, lo menciona:
—Para un hombre de cultura occidental, dije [Ouspensky], naturalmente es difícil creer y aceptar la idea de que un faquir ignorante, un monje ingenuo, o un yogui retirado del mundo pueda estar en el camino de la evolución mientras que un europeo cultivado, armado de su «ciencia exacta» y de los últimos métodos de investigación, no tiene ninguna oportunidad y gira en un círculo del cual no puede esperar salir. 
—Sí, esto es porque la gente cree en el progreso y en la cultura, dijo G. Pero no hay ningún progreso, de ninguna clase. Nada ha cambiado en miles de años. Sólo la forma exterior cambia. La esencia no cambia. El hombre sigue siendo exactamente igual. La gente «culta» y «civilizada» vive movida por los mismos intereses que los salvajes más ignorantes. La civilización moderna está basada en la violencia, la esclavitud y las frases bellas. Pero todas las frases bellas sobre la civilización y el progreso no son más que palabras."

Hemos de tener presente, además, que todo pensamiento moderno tiene detrás el acervo del Conocimiento que se ha dado a lo largo de la Historia. Y, también, que muchas escuelas de Conocimiento perduran tanto en su esencia como en la forma –veáse el budismo o el sufismo, por ejemplo-.

Y he aquí un fenómeno que he podido observar de cerca en el caso de enseñanzas que en esencia y forma han sido traídas a Occidente: que solamente se ha quedado la forma y la esencia ha quedado profundamente oculta, ya que con el paso del tiempo se ha ido desacralizando la enseñanza para dar paso al seguidismo y el culto a las personalidades líderes. Ésa es nuestra herencia cultural, arrasadora de lo sagrado y estandarte de la cosificación.

La impermanencia en el Camino: viaje hacia nuestro interior - Booktrailer -

Me place presentaros el anuncio de mi obra "La impermanencia en el Camino: viaje hacia nuestro interior". En breve será publicada en e-book en Amazon.



Título: La impermanencia en el Camino: viaje hacia nuestro interior. 

Autor: Álvaro Moreno

Mi blog: http://eternoretornoetre.blogspot.com.es

"La impermanencia en el Camino" ofrece un replanteamiento sobre nuestras concepciones y direcciones en el Camino del Conocimiento y ahonda en las cuestiones esenciales de nuestra interioridad y relación con la Vida. 

Próximamente será publicado en e-book. 

E-mail: eterno_retorno@yahoo.es

http://agnosotros.blogspot.com.es/

Cuestiones sobre la Búsqueda III: Entre lo sagrado y lo profano

Es evidente que vivimos en una época de desacralización de todo lo existente. El ser humano ya no es considerado sagrado, y no es consciente de que forma parte y participa de Todo. La naturaleza es explotada como un objeto del cual extraer ganancias. Las leyes universales son vistas como códigos aprovechables para obtener lo que cada uno desee.

Todo esto lo sabemos, no estoy diciendo nada novedoso. La cuestión sobre este punto está en comprender qué supone para nosotros en todos los planos de nuestra vida tal separación con lo Esencial.

Vivimos en un constante estado de ensimismamiento, creyendo que lo que nos rodea es un objeto con el que lograr algo. Me remito sobre todo a la sutilidad de las interacciones humanas, por ejemplo en las relaciones de pareja. Buscamos el llenado emocional, exigiéndole al otro una serie de atenciones y comportamientos que nos produzcan una comodidad estrictamente egoísta y egocéntrica.

En el plano de la pseudo espiritualidad, nos encontramos con el intento de aprovechamiento de las leyes universales para copar los deseos que nos surgen. Claramente lo vemos en El Secreto, el uso de la Ley de Atracción, los postulados sobre cómo crear la propia realidad, ciertos tipos de rituales, etc. Estos ejemplos y muchos otros son una prueba de la desacralización que vivimos: la Nueva Era en su conjunto, como cualquier mercado que se precie, en lugar de profundizar en la Esencia de lo sagrado y en la asistencia y servicio a la Creación, busca el engrandecimiento individual de la persona para que alcance las placenteras sensaciones pertinentes según prometa el producto ofertado.

Si buscamos esto, lo conseguiremos, desde luego. Todo lo agradable que se ha obtenido por la consumición del tal o cual producto desaparecerá en más o menos tiempo, pero luego se puede volver a repetir la consumición –da igual su forma, ya que el fondo es el mismo- para experimentar ése subidón tan placentero para los sentidos. ¿Es esto lo que buscamos?

Cuestiones sobre la Búsqueda II: El lenguaje y el significado de las palabras

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La Torre de Babel,  Brueghel El Viejo (Museo de Historia del
Arte de Viena. 
A priori es sutil, pero el significado que le damos a las palabras es determinante a la hora de relacionarnos con las demás personas. Y no es menos en el Camino del Conocimiento. Los errores de interpretación sobre las enseñanzas de todos los tiempos, venidos desde la profanidad, nos han llevado a tener un enfoque equivocado de la espiritualidad en términos generales. Quisiera poner algunos ejemplos, pero antes de hacerlo, voy a  matizar un poco más por qué cada cual le da un significado particular a las palabras.

P.D. Ouspensky escribió en la obra En busca de lo milagroso:
La gente no se da cuenta de cuán subjetivo es su lenguaje, de cuán diferentes son las cosas que dice, aun cuando todos usan las mismas palabras. No ven que cada uno de ellos habla su propia lengua sin comprender nada, o muy vagamente, la de los demás; sin tener la menor idea que el otro les habla siempre en una lengua que les es desconocida. La gente está absolutamente convencida de tener un lenguaje común y de comprenderse entre sí. De hecho, esta convicción no tiene el más mínimo fundamento. Las palabras que usan están adaptadas a las necesidades de la vida práctica. 

[…] A menudo, si no siempre, las personas creen comprenderse y en todo caso se imaginan que podrían comprenderse con sólo tomarse la molestia; se imaginan también comprender a los autores de los libros que leen, y no ser los únicos que son capaces de comprenderlos. […] Dos hombres pueden decir la misma cosa con profunda convicción, pero dándole nombres distintos, y discutir interminablemente sin sospechar que su pensamiento es exactamente el mismo. O bien, inversamente, dos hombres pueden usar las mismas palabras e imaginar que están de acuerdo, que se comprenden, mientras que en realidad dicen cosas absolutamente diferentes, y no se comprenden en lo más mínimo.
Nuestro condicionamiento y la experiencia adquirida a lo largo del tiempo determinan qué significan las palabras para cada cual. En cuanto al Camino, cada término tiene un significado muy concreto y dirigido a un lugar muy específico a la hora de formar el corpus de la enseñanza. En el momento en que alguien profano a los reales significados hace su propia valoración, subjetiva y personal, está distorsionándola, incluso tergiversándola, porque desconoce la esencia de lo que la Tradición enseña. Al desconocer el auténtico significado de las palabras, se le da la significación propia, y es así como se desvirtúan conceptos y prácticas, y se distorsionan las direcciones hacia el Camino.

Cuestiones sobre la Búsqueda I: ¿Qué buscamos?

¿Qué es lo que buscamos? ¿Hacia dónde dirigimos nuestras búsquedas interiores? ¿Realmente son interiores? Y, ¿nos preguntamos por qué buscamos?

Es importante preguntarnos a nosotros mismos por qué buscamos el Conocimiento, si es eso lo que pretendemos encontrar, y para qué lo queremos. René Guénon, en la obra Iniciación y realización espiritual, escribió:
[…] La inquietud perpetua de los modernos no es otra cosa que una de las formas de esa necesidad de agitación que hemos denunciado frecuentemente, necesidad que, en el orden mental, se traduce por el gusto de la búsqueda por sí misma, es decir, de una búsqueda que, en lugar de encontrar su término en el conocimiento como lo debería normalmente, se prosigue indefinidamente y no conduce verdaderamente a nada, y que es una empresa sin ninguna intención de llegar a una verdad en la que tantos de nuestros contemporáneos no creen siquiera.[1] 
Acordaremos que una cierta inquietud puede tener su lugar legítimo en el punto de partida de toda búsqueda, como móvil incitante a esta búsqueda misma, ya que no hay que decir que, si el hombre se encontrara satisfecho de su estado de ignorancia, permanecería en él indefinidamente y en modo alguno buscaría salir de ahí.
Como es común, en el momento de emprender la búsqueda partimos desde la ignorancia. El anhelo está en nosotros, definido inicialmente en la ingenua expresión “sé que hay algo más de lo que veo y lo que vivo”, locución esta peligrosa, ya que puede llevarnos a creer en el pensamiento mágico y en figuras de luz que no están más allá de nuestras mentes. Aun así, dicho enunciado no es falso en sí mismo, ya que vivimos dentro de un statu quo muy definido y concretizado, consensuado por prácticamente todos los miembros de la sociedad, y aquel que intuye que hay algo más allá de lo que está estipulado se está percatando de que la realidad es otra bien distinta y mucho más amplia.

Cuento esotérico VI: Las mariposas y la vela

Extraído de "El Lenguaje de las pájaros".

Una noche, se reunieron las mariposas atormentadas por el deseo de unirse a la vela. Dijeron todas: "Tenemos que encontrar a alguien que pueda darnos noticias de nuestra amorosa búsqueda". Una mariposa fue hasta un lejano castillo y percibió en su interior la luz de una vela. Volvió y contó lo que había visto; se puso a hacer la descripción de la vela según la medida de su inteligencia. Pero la sabia mariposa que presidía la reunión expresó la opinión de que la mariposa exploradora
no sabía nada de la vela. 

Otra mariposa pasó cerca de la vela y se aproximó. Tocó con sus alas la llama, la vela fue victoriosa y ella fue vencida. También volvió y reveló algo del misterio de la cuestión. Explicó un poco en qué consistía la unión con la vela; pero la mariposa sabia le dijo: "Tu explicación no es más exacta que la que ha dado tu compañera".

Una tercera mariposa se levantó ebria de amor; fue a echarse violentamente contra la llama de la vela: lanzada por sus patas de atrás, tendió al mismo tiempo las de delante hacia la llama. Ella misma se perdió y se identificó alegremente con la llama; la abrazó por completo y sus miembros se volvieron rojos como el fuego. Cuando la sabia mariposa, jefe de la reunión, vio de lejos que la vela había identificado al insecto con ella y le había dado la misma apariencia, dijo: "La mariposa ha
aprendido lo que quería saber; pero ella sola lo comprende y eso es todo".

Aquel que en efecto no tiene ni huella ni índice de su existencia sabe realmente más que los otros sobre el aniquilamiento.

Mientras que no ignores tu cuerpo y tu alma, ¿conocerás nunca el objeto de tu amor? El que te ha dado el menor índice de la cosa sumerge por esto profundamente tu alma en sangre; pero, puesto que el mismo aliento no es admitido aquí, nadie, con mayor razón, podrá serlo.

El pensamiento positivo y el pesimismo: dos caras de la misma moneda

Hoy día corre por doquier la creencia del pensamiento positivo como una filosofía de vida que nos permite alcanzar la felicidad y el bienestar, apartando lo negativo de nuestras vidas. ¿Es idónea tal pretensión y actitud?

Como ya sabe el lector, este blog y el trabajo que aquí realizo va enfocado al autoconocimiento, al despertar de la Conciencia y a la participación en la realidad. Esto significa que las reflexiones que expongo van hacia una dirección muy concreta. Con esto quiero decir que una persona que desea vivir una vida cómoda, conformista y mantenedora de bienestar está en su pleno derecho de continuar con ello, y pensar positivamente apartándose de lo negativo es una buena forma de tener una vida más o menos estable, hasta cierto punto, dentro de los cánones de la vida común. Pero cuando hablamos del Camino del Conocimiento, estamos tratando con algo totalmente distinto. El primer tipo de vida que he comentado va en dirección al mantenimiento de la Ley General, y el Camino del Conocimiento nos conduce hacia la Ley de Excepción, siendo ambas diametralmente opuestas.

La dialéctica y las falacias lógicas

Si indagamos en la ciencia de la dialéctica y el discurso, la cual se centra en el estudio del razonamiento lógico, encontramos que hay varios métodos que nos ayudan a abordar las cuestiones intelectuales con solidez y exactitud. A lo largo del tiempo –teniendo a la sabiduría de la Antigua Grecia como columna vertebral de los estudios de la dialéctica-, el refinamiento de la argumentación lógica llevó a describir multitud de modos de defender una tesis que, aun pareciendo coherentes y sensatas, eran especulaciones con grandes fallas en su esencia, puesto que por una o varias razones contenían sesgos cognitivos que no analizaban la realidad tal y como es, sino cercenadamente. Este tipo de razonamientos son llamados sofismas o falacias lógicas.

Hay multitud de falacias lógicas, argumentos con un contenido carente de solidez. Son, consciente o inconscientemente, postulados creados con un interés que siempre va a favor de la persona que los expone, tomando direcciones que, más que ir hacia la verdad, van hacia el propio beneficio. También pueden ser proferidos por la ausencia de conocimiento y la ignorancia respecto a las dinámicas psicológicas en las que solemos navegar.

Sumergidos en la subjetividad, viviendo a través de los deseos, configuramos nuestra visión de las situaciones en base a las tendencias egoicas que nos dominan. Aprender a analizar los hechos desde todos los prismas posibles conlleva una apertura realista a cualquier tema que tratemos. Pero hay más que eso; lo veremos un poco más adelante.